¿Por qué en los aviones siempre hace frío?
Se han empeñado en que todo el equipaje de mano ha de ir en los compartimentos superiores, últimamente siempre es así, ya no me dejan meterlos bajo el asiento delantero como antes. Miro por la ventana y pienso en mi libro, en mi libro y en el MP4 que se quedaron dentro del bolso en el compartimento. Me tapo un poco con la manta y me acurruco como puedo. Cuando se viaja sola la ventanilla no siempre es la mejor opción… ahora para salir al pasillo tengo que pedir permiso. Acomodo un poco la cabeza y cierro los ojos.
Recuerdo la primera vez que un avión me separó de ti. ¿Fue la primera vez? en realidad fue la segunda, pero la primera apenas si sabía lo que estaba dejando atrás… Sonrío un poco tratando de imaginarme llorando durante todo el vuelo, recuerdo la cara de compasión de la señora que se sentaba a mi lado cuando le pedí que me permitiera salir al baño.
Miro otro poco por la ventana, aún no se ve tierra.
Me miro disimuladamente, miro mi vestidito, toda una tradición, no puede faltar un vestidito. Pienso si será la vestimenta más adecuada, quizá haga frío. Aún es junio, quizá no lleve la ropa apropiada. Desde aquí arriba es difícil saber que tiempo hace en tierra, parece que abajo no hay problemas, el sol luce y las nubes no lo ocultan, desde aquí arriba es imposible pensar que allá abajo alguien pueda no ser feliz.
Al fin se empieza a ver algo de tierra…
Me esperas al otro lado de las puertas, llego agotada, cargada de maletas y no hace tanto calor como esperaba. Me abrazas, fuerte, fuerte… sé que quieres besarme, pero ahora yo sólo quiero abrazarte, sentirte… habrá tiempo para los besos. Abrazarte y comprobar que ya estoy en casa, que ya he llegado, que todo va bien.
Miras mis zapatitos planos:
-¿Y esos zapatos? ¿hoy no llevas tacones?
-No, tengo que estar cómoda… vengo para quedarme.