Hoy estás triste y yo te extraño tanto…
Algún libro en la repisa, una manta, un desayuno a medias, una sonrisa.
Muñecas y figuritas, tu música junto a la mía.
Tu mano en mi mano y un perro dormitando en el sofá.
No pido tanto ¿no?

Hoy estás triste y yo te extraño tanto…
Algún libro en la repisa, una manta, un desayuno a medias, una sonrisa.
Muñecas y figuritas, tu música junto a la mía.
Tu mano en mi mano y un perro dormitando en el sofá.
No pido tanto ¿no?

Y pedirte al odio que te quedes conmigo, no ahora, sino siempre…
Y el frío que cala en los huesos y ver hermosa la ciudad, las montañas nevadas y saber que esa vez ya no lo será más. Y todo se vuelve confuso, se mezclan risas y lágrimas.
Abrazarte tan fuerte que duele y sentir tu cuerpo para no olvidar en la distancia, en el tiempo tu olor, tu peso tu voz, tus beso… me secas la lágrimas, he llorado demasiado, sigue haciendo demasiado frío, pero es otro frío el que me preocupa, el frío que nos va a separar. Un aeropuerto más y otro adiós.
De fondo música flamenca a nuestros pies tu ciudad, nubes de forma caprichosa y alguien que baila. Un señor se aleja indignado “Lamentable” susurra, reímos… todavía quedan días para cogernos de la mano y pasear.
