Parece que últimamente son las lágrimas mis fieles compañeras. Siempre dispuestas a aparecer volviendo salado mi rostro a su paso. Parece que a alguien se le olvidó decirme que no era fácil…
Y aquí estan, en silencio, caen pesadas mojando todo, caen y se expanden como este dolor, como ese nudo en la garganta. Tan cálidas, tan frías, silenciosas, siempre amargas. Parecen no querer abandonarme y mis ojos están ya cansados, ¿existirá como para la risa, un límite para el llanto?
Son de esas lágrimas que esconden mil y un secretos, de esas que aparecen y nadie ve, de esas que se escurren, que duelen, que mojan la almohada cuando no llega el sueño…
Me pides que escriba, ya no sé escribir… ahora sólo estoy tocada y en breve estaré hundida… ¿me prestas tu mano para seguir?